Queridas y queridos:

Esta semana comenzó con novedades burocrático-laborales que incluyeron escenas altamente lacrimógenas en alguna oficina de extranjería y  que implican un viajecito más a Santiago, probablemente dentro de dos semanas…pero las cosas están saliendo bien y las buenas noticias se van sucediendo. Me han invitado a dar un par de charlas la semana que viene, en dos ciudades de la zona sur. Además, me han concedido una “beca de jóvenes investigadores” (todavía cuelo en esa categoría, jejejej) para ir al Congreso Mundial de Buiatría que se celebra en Santiago en Noviembre. Dura una semana y van miles de personas, muchas de ellas eminencias en el campo de la veterinaria. Estoy súper contenta porque la inscripción es muy cara, y la beca corre con esos gastos (de otra manera no podría ir). Llevo un trabajo muy bonito y me hace mucha ilusión.

 Durante toda la semana hemos ido y venido de casa al cole y del cole a casa en micro. Hacia tiempo que no lo hacíamos, y ha sido divertido. Los condustores de micro (recordad que las micros son los buses rurales) son serios pero súper amables. Se preocupan de dejarte exactamente donde tú necesitas bajarte, y no unos metros antes ni después. Te esperan pacientemente si vas cargada con niños y bolsas y nunca se impacientan ni ponen malas caras. El que nos lleva de casa al cole por la mañana pone  la radio a todo trapo con una emisora que sólo da cumbias, y algún merengue. Pese al grado de destartalamiento de las viejas micros, en ellas me siento infinitamente más cómoda que en cualquier autobús de León. Por cierto, esta semana me ha pasado dos veces la misma cosa…me han cedido el asiento, tanto en el autobús (un chavalón de unos 16 años, que se levantó para bajarse del bus y no permitió que otra persona se sentara) como en la biblioteca (un paisano que llegó a colocarse en la mesa al mismo tiempo que yo). Una de dos: o me estoy haciendo más vieja y se me nota, o he engordado tanto que piensan que estoy embarazada. O sencillamente, ha sido coincidencia. Pero estoy mosca.

 El colegio de Patricio, como ya habréis podido comprobar, es una fiesta de disfraces continua. La semana pasada, el día del niño (disfraz de gato). La que viene, un festival de inglés (disfraz de escocés, con gaita y todo). La del 18 de septiembre (fiestorro patrio por todo lo alto, cuatro días de juerga nacional con altas dosis de asados y alcohol) harán una obra de teatro y creo que tiene que hacer de limpiabotas, porque me han oedido que lleve un “”lustrín” (cepillo para calzado) y un ramo con 6 flores de plástico (¿?). Por lo que he podido averiguar, en el resto de colegios es igual. En Chile a los parvularios les estimulan mucho todo lo que tenga que ver con sociabilidad, actuar y hablar en público, disfrazarse, pintar, cantar, recitar poesía, motricidad fina de los dedos (manuelidades), etc. Así que, aunque es un coñazo estar preparando disfraces y ayudandole a “ensayar” cada dos por tres, lo hago con gusto porque veo que le hace bien, y además él está encantado, como os podréis imaginar. La frase que tiene que decir en el festival de inglés es: “He was an actor and a writer” (Era actor y escritor). Parece ser que van a hablar sobre la vida de Shakespeare. El caso es que, ni corta ni perezosa, en uno de mis “innumerables ratos de ocio” (maravillosa expresión irónica acuñada por una de mis directoras de Tesis) el sábado me armé de todo lo necesario para fabricarle una gaita (un metro de tela roja, lana, hilo, aguja, cordón de flecos, algodón y dos flautas). Y este fué el nada desdeñable resultado:

 

 

el gaitero

el gaitero

Antes de eso, por la mañana, aprovechamos que hizo un día precioso para trabajar en el campo; incluso me dio el arrebato científico y me puse a muestrear, anotar y esas cosas. Bueno, algunos no trabajan tanto…Patricio se dedica a hacer fotos (lo cual también es un buen trabajo), y los gatos a c*gar en la tierra recién sembrada y a dormitar al sol o metidos en la carretilla…(sin comentarios).

 

 

gato lagartijero...

gato lagartijero…

 

cuando movimos la carretilla ni se despertó el tío

cuando movimos la carretilla ni se despertó el tío

El domingo nos aprovisionamos en el mercado tradicional, trajimos un pulpo y un par de merluzas gigantes que limpié y congelé (lo cual supuso una bacanal felina), y por fin me atreví con el cochayuyo, un alga que se consume cocida y que también le dan a los bebés como “mordedor” natural (¿este es el que las paisanas te hicieron probar, Paco?). Cuando la guise, os cuento. También me hice con una cuelga de cholgas ahumadas. Las cholgas (Aulacomya atra atra) son una especie de molusco bivalvo muy parecido al mejillón. Les sacan la cáscara, las ensartan en varas de junco y las ahúman. Están muy buenas.

 

Aunque hizo peor día que el sábado, por la tarde estuve de nuevo en el campo, jugando con todos los niños al apasionante juego “pateen el mojón”. Diversión, ejercicio físico y distribución del abono orgánico en uno… ¿Qué más se puede pedir? Los únicos que no lo consideran divertido son los gatos, porque se llevaron más de un mojonazo por cruzarse en la trayectoria de los misiles. Después vimos un documental sobre el ártico y me deshice en explicaciones acerca de los narvales, las belugas, la cadena trófica, el calentamiento global y zarandajas por el estilo, pero ellos superan todos mis delirios biológicos. Me dijeron que las medusas bioluminiscentes parecen zapallos italianos (calabacines) adornados con luces de navidad, y que otras chiquititas que tienen dos “cuernecitos”  son como  “espermios (espermatozoides) de batman”. Angelitos…

 

Y así ha pasado una semana más en la Tierra de las Gaviotas. Espero que el verano os esté dando ya algún respiro a los del otro hemisferio…aquí, aunque es verdad que casi no ha llovido en toda la semana, el frío no afloja.

 

Mil besos desde el Sur del mundo.

 

 

cholgas ahumadas, cochayuyo y paisana flipando ^_^

cholgas ahumadas, cochayuyo y paisana flipando ^_^

muestreo de andar por casa

muestreo de andar por casa

mi obra maestra

mi obra maestra