Estimad@s:
Una semana más que se ha deslizado entre mis manos en la Tierra de las Gaviotas… pero no ha sido una semana anodina, porque me han pasado varias cosas interesantes. Entre ellas, he aprendido un método de castración de chanchitos, he ayudado a identificar con crotales varios corderos de un rebaño y he seguido, cuando he podido, ayudando a darle el biberón a los terneros por las mañanas.
Como ya sabréis, me seleccionaron para el trabajo al que estaba postulando, y me avisaron de que me incorporo el día 2 de noviembre (el 1 es fiesta, como en España). Al ser jornada completa, he tenido que buscar un lugar donde dejar a mi hijo un ratito por la tarde, y finalmente encontré un “jardín” muy chulo (una especie de guardería en la que aceptan niñ@s mayores). A partir de ahora tengo que doblar los insumos de toalla nova (rollo de cocina), confort (papel higiénico), cepillo de dientes y “colaciones” (meriendas), porque se lo piden en el cole y en el jardín, y organizarme en plan “mamá guerrilla”, pero la experiencia me dice que al final todo se normaliza, y que tanto él como yo nos acostumbraremos a la nueva forma de funcionar.
El viernes nos invitaron a un cumpleaños (de un adulto), y Patricio flipó jugando toda la tarde, porque había muchos niños de su misma edad. Lo pasamos bien, y me dí cuenta de la diferencia existente entre las primeras reuniones sociales que tuve en Chiloé, cuando casi no entendía lo que me decían, y ahora… aún me cuesta un poco entender a los chilotes, sobre todo si hablan muy rápido (lo cual es habitual), pero me noto mucho más integrada. La gente aquí es amable, y cariñosa a su manera, y ya no me siento tan “extranjera”. Por supuesto, no faltó el asado de cordero al palo (no sé si el corderito era más joven que el primero que me comí cuando llegué a Chiloé, o que se me empieza a acostumbrar el paladar, pero ya no me supo tan “ovejuno” como al principio). También habían hecho una torta gigante súper rica y súper chula.
El sábado nos compramos una máquina laminadora y cortadora de pasta. Sirve para hacer empanadas, placas de lasaña y canelones, tallarines, fideos… Yo nunca había hecho pasta fresca en casa, y la verdad es que es maravillosa, para mi gusto no tiene nada que ver con la seca de paquete…os la recomiendo encarecidamente (aunque no tengáis máquina se puede hacer a mano). Los primeros tallarines que hice los cociné con una salsa oriental (“receta” cortesía de Sara) y verduritas. Quedaron espectaculares. Ahora mismo tengo en el frigo una masa que hice con calabaza y hierbas aromáticas para cocinarlos mañana…ya os contaré. También hice empanadas de queso, de mermelada y una tartita, para celebrar que me aceptaron en el trabajo.
En cuanto al huerto y el invernadero, me mandé un condoro con los almácigos y en vez de poner una semilla de lechuga por tubito con tierra puse unas diez…y ahora hay superpoblación de lechugas y me va a costar el triple de trabajo transplantarlas todas… Por lo demás, las labores primaverales continúan; hemos seguido sembrando arvejas, habas y papas (una semana después de las primeras siembras, para espaciar la cosecha) y pronto pondremos también zanahorias y brasicáceas (repollo, coliflor, brócoli y esas cosas).
Supongo que a partir de ahora, con el nuevo horario de trabajo y mis nuevas labores y responsabilidades, ya no tendré tanto tiempo para hacer fotos, escribir ni cocinar, y seguramente en la oficina no me pasarán muchas cosas extraordinarias, así que quizá las entradas del blog se espaciarán un poco. Pero espero tener alguna cosa interesante que contaros al menos cada quince días.
Un beso muy fuerte para tod@s. Os quiero.

balancín improvisado

con una coleguita

los restos mortales del cordero al palo

Torta de estrellitas ^_^

mi laminadora de pasta

tallarines caseros

gente disfrutando