Historia de un sueño valseado

Con la emoción de que subiera a ver al nuevo integrante de la familia, ni siquiera le dije que se sacara el uniforme, como cada día

En el puesto de la Sra. María (el nene del fondo es un compañero del cole de Patricio, inmediatamente después de esta foto se encontraron, con gran regocijo por ambas partes)












Hola compañer@s:
Gracias por los comentarios…Yara, acá existe el dicho: “Si lo puedes hacer tú, para qué pagar a un profesional”? Así que ahí me tienes desparasitando mis vaquitas jejejejeje. Carmen, efectivamente, si vienes te podrás dar al vino…chileno. En cuanto a la comida, en una semana ya he adelgazado no se cuanto, y te aseguro que ni gimnasio ni bicicleta ni leches…acarrear leña por el monte arriba es lo mejor para las lorzas!!!!!Sara, efectivamente, llevo katiuskas (es lo único que resiste el terreno salvaje de nuestro campo, ya colgaré una foto con los ocho pares de katiuskas aparcadas a la puerta de casa). Las fotos las cuelgo pequeñas por aquello de que se me descuadra la página. Juan, Marian, Alberto: os quiero, dadle besos a toda la familia, espero poder escribir con más calma.
Esta semana no sé si podré volver a entrar en internet, así que por si acaso os mando besines. Mil gracias por visitar mi pequeño gran nuevo mundo!!! ^_^
En mi primera semana en Chile, he visto: el monte Aconcagua desde el avión, leones marinos jugando al lado del trasbordador que nos llevó a Chiloé, el volcán Osorno desde el autobús Cruz del Sur, gente vendiendo pan amasado ¡en el peaje de la autopista!, gente vendiendo de todo en carritos por todas partes en las calles de Santiago, obviamente sin permiso ni autorización sanitaria, un triple adelantamiento en línea contínua (según los chilotes, algo absolutamente normal aquí, de hecho los carabineros son los primeros que lo hacen), un autobús imposible con un letrero en el que se leía “turismo-excurciones”, patatas de un hermoso color violeta intenso, el curculiónido más grande que he visto en mi vida subiendo por la pared de mi casa (aquí los llaman caballitos), helechos gigantescos, miles de especies de musgos y líquenes, un chucao que nos sigue en cada excursión al bosque y que cotillea en nuestra vida dando saltitos al lado de la casa, la ciudad de Castro con sus palafitos, absolutamente diferentes a cualquier postal, con sus calles en cuesta, con sus casas de colores atacadas por el tiempo y el salitre, con sus perros callejeros por todas partes. He comido: cuchuflíes, mote con huesillos, curanto de olla, pebre, empolvados con manjar, cocadas, empanada de manzana, empanada chilena y cordero al palo. He aprendido: a desparasitar a nuestras vacas, a trasplantar lechugas, a conducir un jeep y una camioneta Nissan por un camino imposible y bajo un temporal de lluvia y viento, a encender el fuego que calienta la casa durante todo el día, a partir leña con el hacha para hacer astillas, a distinguir las primeras especies de plantas y aves del bosque templado siempre verde.
Obviamente, me quedo corta. Pero supongo que pronto iré ordenando mis notas y le daré coherencia a todo esto.
En la foto, un trasbordador. La foto la tomé desde el que me transportaba a mí. Cuando aparecieron los leones marinos me quedé tan lela que ya no hice más fotos…
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « Nov | ||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | ||||