Historia de un sueño valseado



Hola a todos:
Además de la falta de tiempo que tengo siempre que vengo a internet, ahora se suman cortes de luz y restricciones en internet; es por eso que no he podido escribir antes.
Hoy sí que no puedo contestaros a cada uno por separado, así que muchas gracias a todos por preocuparos .
Como ya os han dicho mis hermanos, estamos bien y la casa está en pie, y eso ya es mucho más de lo que por desgracia pueden decir miles de chilenos en este momento.
En cuanto pueda reanudaré el blog. Un beso para tod@s.
Estimadas, Estimados:
Hoy sin nada de tiempo, así que letra piojosa y sin fotos.En la tercera semana en Chile he cocinado pan con mucho éxito, hemos hecho los escalones de entrada a la casa a golpe de pala y sacando ripio (gravilla) de una mina que tenemos cerca. He pintado el armario de nuestra habitación y le hemos hecho otro a Patricio, que pintaré de rojo. Y entre eso, viajar a la Capital, reirme, jugar y echaros de menos, se me ha ido la semana.
Besos para tod@s y prometo nuevas y apasionantes fotos y aventuras en breve.
PD: Rosa, te escribiré con calma, lo que comentas da para un buen debate. Un abrazo fuerte hermosa!
Hola a tod@s:
Antes que nada. mil gracias por visitar la página y por vuestros comentarios, me encantaría contestaros personalmente pero sabéis que de momento estoy muy muy limitada de tiempo en Internet. Un saludo especial a las compañeras latinoamericanas y a mi hermano Jose por mostrarles la página.
Este post no lo he escrito en casa sino que lo estoy haciendo sobre terreno y no lo voy a corregir, así que una vez más os pido disculpas por los posibles lapsus digitales.
En mi segunda semana en Chiloé, mis actividades han sido, entre otras (en solitario o acompañada): Preparar comida y merienda para 8 personas, 6 de ellas pequeñitas (en la foto, 8 pares de botas…creo que no hacen falta más comentarios, jijiji). Construir un armario para nuestra habitación. Colocar ventanas, puertas, pintar paredes. Perseguir a las ovejas del vecino cuando se nos colaron en el huerto. Derribar con motosierra y hacha un cohihue de 10m (no, no me estoy cargando el planeta, algún día hablaremos sobre el equilibrio hombre-bosque). Reparar el cerco de los potreros para que no se escapen las vacas (finalmente se escaparon y se comieron el huerto, papas incluidas). Ver el cielo estrellado más increíble de mi vida. Por más que intentara describirlo sería imposible, no podría ni daros una idea de lo que presencié…y lo más alucinante es que ese cielo está todas las noches encima de mi casa…lo que ocurre es que suele estar nublado. Ayer estaba despejadoy aprendí a reconocer la Cruz del Sur y una zona de nebulosas (parecía una foto, os lo prometo, nunca había visto algo así ni imaginé que pudiera verse). A esa zona de nebulosas acá la llaman Río Jordán. He conducido por carretera con el Nissan (misión imposible, arg). He visto a mi hijo por primera vez con su uniforme del colegio. He aprendido que cuando un chileno te dice “¿puedes agarrarme un momento el manubrio? “te está pidiendo que coja el volante del coche (¡?), que las carnicerías de corte único son las más baratas porque te venden un kilo de carne a muy buen precio, pero te puede tocar de cualquier parte (algo así como una lotería de ternera). He fabricado yogurt en casa, con mucho éxito.
También he viajado a la Isla Quinchao, a 5 minutos en trasbordador de la Isla grande, a visitar un instituto tecnológico., y la señora Mirna nos invitó a merendar (tomar once) en su casa.
Ah! y el sábado fuimos al mercado tradicional de Castro…pero eso sí que se merece un post aparte.
Os dejo por hoy, un beso para tod@s.