Historia de un sueño valseado
Queridísima familia:
No sé dónde he dejado mi cámara y, por lo tanto, no puedo descargar las fotos de España para compartirlas. Por lo tanto, postergaré el relato de nuestro grato asueto estival hasta que aparezca mi appareil photo (creo que la dejé el viernes en la oficina) y saque tiempo y ganas para redactar.
Mientras tanto, hemos vuelto. Vinimos (y fuimos) en LAN, sin contratiempos salvo un pequeño retraso a la hora de embarcar. Mi casa sigue donde la dejé. Las ovejas no. Durante mi ausencia hubo dos ataques de perros y murieron seis. Tres blancas y tres negras. Se ha salvado el macho, una adulta blanca (la Grande) y seis corderas negras. No sé si alguna estará preñada, pero con el susto probablemente ninguna llegará a término. En cuanto a la blanca que llevaba “preñada” tantos meses, ya no sabremos si lo estaba realmente o no, porque desapareció rio abajo huyendo de los perros, al igual que mi preciosa Lemuyana.
¿Que por qué hay ataques de perros? Porque aquí están un poco más asalvajados de lo que deberían, y porque mi rebaño debería haber estado estabulado por la noche. Exceso de confianza, supongo. En Chiloé tener un perro pastor no se estila, y en realidad sólo contribuye a agravar el problema. Si uno no tiene perro, no le pueden culpar de un ataque. Y punto. A mi vecino también le mataron unas cuantas…
No me siento bien al pensarlo ni al recordarlo, pero bueno, son cosas de la vida. De todo se aprende, y obviamente a partir de los ataques he extremado las precauciones con respecto al rebaño. Me quedan ocho, un número manejable, tengo más avena y fardo para repartir, y la primavera llegará pronto. con lo cual todo debería ir a mejor.
Al Jochimín me lo encontré en el pasillo exterior de la casa, muy sorprendido de verme porque debía pensar que me había ido para siempre, y al Stalin lo pillé durmiendo en el galpón de las ovejas, entre los fardos. En mi ausencia habían delimitado claramente sus territorios: Jochimín en los alrededores de la casa y Stalin en la zona del bosque donde está el galpón. Ninguno de los dos osaba meterse en la zona del otro. He decidido que como la casa no es ni de uno ni de otro, sino mía, los voy a dejar entrar por turnos o simultáneamente, y si se pelean los echo fuera. Al principio era un caos y cada vez que entraban se enredaban en una lucha fratricida, pero ahora creo que han visto la conveniencia de establecer una tregua con tal de poder echarse un ratito al lado del fuego. De todas formas, se cuidan mucho de echarse uno cerca del otro y de vez en cuando se miran como diciendo: “te libras porque está la paisana mirando, que si no te ibas a enterar”.
Patricio volvió al colegio el viernes y se vino para casa con 18 kg de tareas pendientes en la mochila, con un examen de matemáticas este martes incluido. Afortunadamente, ha tenido un fin de semana largo para ponerse (relativamente) al día. Unos días sin clase nunca han matado a nadie, pero no puedo evitar sentirme un poco culpable.
En cuanto al trabajo…tengo un montón de cosas por hacer. Esta semana empiezo a dar clases, y se me viene encima ya el próximo experimento. Pero me siento afortunada por seguir trabajando en esto.
Por cierto…en España me di cuenta de que esta página la mira más gente de la que yo pensaba…fue una agradable sorpresa. Como siempre, os invito a comentar, a participar. Y aunque no lo hagáis, agradezco vuestro interés.
Un beso para tod@s.

Una plantita que me regalaron, en mi escritorio. la riego los lunes, como hacía María en el Departamento

La casita del títere, con camión estacionado en la puerta incluído (por favor no se fijen en los mocos del constructor)

Vista del "camino" que tuve que recorrer para llegar a mi barca...todo lo que véis son personas y bultos encima de unas siete lanchas.

Este peñón habitualmente está llenos de lobos, pero a la hora que pasamos sólo había uno (¿lo véis?)

La silla de montar es un cuero de oveja sin curtir (sólo estirado y secado al aire) como el que se estaban comiendo Jochimín y Stalin

Desembarcando niños, bultos, y tratando de que el capitán te haga caso para pagarle los pasajes (ojo a la caja de la pequera "frutos de Dios")

Una Llama en el centro de Santiago (el gorrito no lo llevaba de motu propio, y de hecho tampoco estaba en ese lugar por gusto)

El montoncito al pie del árbol es caca de vaca, la recogemos (sí, a mano, antes de que me preguntéis) y se la colocamos ahí para que fertilice directamente a la planta
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « Nov | ||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | ||||